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Qué hacer para  disfrutar las bebidas alcohólicas sin emborracharse y estar 10 puntos al otro día. 

Cuando descorchamos una botella de vino, abrimos una botella de cerveza, por qué no una sidra o disfrutamos un cóctel clásico o de autor siempre tenemos que tener en cuenta qué cantidad de alcohol tiene el líquido que estamos sumando a nuestro cuerpo. ¿Cómo conocer este dato? En todos los recipientes (botellas, latas, etc.) es obligatorio que aparezca el contenido alcohólico. En general, están en letra muy pequeña en el frente o dorso de las etiquetas. ¿Y por qué es tan importante empezar a mirar este pequeño gran detalle? Básicamente porque las bebidas alcohólicas contienen distinto grado de alcohol. En general las cervezas y sidras suelen ser las más ligeras con unos 4º y 6º, los vinos (dependiendo su origen) oscilan entre los 10º y 15º y las bebidas espirituosas (gin, vodka, tequila, ron…) son las que pueden llegar a más de 40º. Claro, que estas últimas solemos sumarlas a tragos junto a otros ingredientes justamente para disfrutar una bebida equilibrada, sabrosa y no tan alcohólica. Pero claro ¡que también podemos aprender a disfrutarlas en solitario!

Entonces, para zambullirnos en este fascinante e infinito mundo de colores, aromas y sabores es necesario poner siempre el disfrute por arriba de todo. Tenemos que recordar que cada una de estas bebidas tienen una tremenda historia, años de cultura y tradiciones que, de alguna forma, nos obligan a empoderar el acto de beber y brindar siempre con moderación.

Y si hablamos de maestras del beber, quién mejor que Marina Beltrame, fundadora de la Escuela Argentina de Sommeliers (pionera en la formación de sommeliers en la Argentina y actualmente con presencia en Costa Rica y Panamá) quien derriba un gran mito del mundo del beber: “Particularmente no creo que las mezclas hagan mal o peguen más. El vino es vino, no importa el color o el estilo. Tampoco creo que tomar un cóctel y después tomar un vino o después un whisky haga una diferencia sustancial. Me parece que tiene mucho más que ver con las cantidades”.

Agus Blanco, una experta de las barras que recorre, aprende y comparte absolutamente todo en sus redes sociales, subraya algo importantísimo: cada una tiene que conocer su límite. Ya que no todas tenemos en el mismo lugar la línea que no tenemos que cruzar si esperamos pasar un buen momento consumiendo alcohol. “Esto es muy personal -agrega- porque depende de nuestro estilo de vida, hábitos y costumbres”. Pero hay algunas cosas que sí son comunes a todas y que, para Agus, pueden hacer la diferencia. En primer lugar, recomienda esperar entre cóctel y cóctel o cerveza y cerveza (o la bebida alcohólica que prefieran). “Muchas veces estamos tan entretenidas que no paramos de pedir y antes de que podamos darnos cuenta: PUM, ya estamos puestas”, agrega entre risas.

Para que eso justamente no suceda Marina recalca que lo ideal es tomar lo más espaciado que podamos. “Si tomás media botella en media hora no es lo mismo que tomar media botella en tres o cuatro horas. El cuerpo lo asimila diferente”. 

Y si hablamos de un aliado ideal para tener siempre a mano y que el disfrute gane la batalla, llega el momento de invitar a la mesa al agua. ¡Sé que muchas estarán pensando ¿no íbamos a hablar de cómo tomar bebidas alcohólicas?! Lo sé, pero sepan que alcohol y agua tienen ser una dupla inseparable para que no solo podamos estar bien al otro día, sino para que podamos realmente disfrutar cada brindis que hagamos.

El agua, el aliado ideal del brindis.

Para Agus “hidratarse entre cóctel y cóctel hace la diferencia. Muchos bares te invitan el agua (aunque deberían ser todos). Y si no lo hacen: pidanla. Sobre todo en estos días de calor insufrible -en el hemisferio sur- ya que el alcohol no es hidratante”. Es decir, el alcohol puede darnos una sensación de saciedad y de “sacarnos la sed” pero como sostiene Agus el alcohol no es hidratante, sino todo lo contrario, nos deshidrata por eso Marina recomienda “tomar más agua que vino”, porque realmente todo cambia.Y agrega: “siempre es mejor descorchar mientras comemos”. Y claro, que no es lo mismo empezar a brindar con la panza llena y contenta que con un largo ayuno. 

Por eso Agus agrega que es vital escuchar a nuestros cuerpos. “Todos nos pasamos de copas alguna vez. Lo importante es ir conociendo nuestros límites. Saber cuando frenar y empezar a tomar agua. Si tenés la necesidad de tener un vaso en la mano: que sea agua”.

Así que ya saben de ahora en más por cada copa de alcohol, dos vasos de agua. Juro que hay un abismo enorme en el disfrute que tendremos en el momento ¡y al otro día nos lo agradecerán! Porque por fin podrán decirle adiós a la resaca.

BONUS TRACK: El decálogo de beber sin alcohol pero con todo el glamour

Meritxell Falgueras, comunicadora & sommelier catalana, autora del premiado libro Qué beber cuando no bebes (básicamente lo que le sucedió durante embarazada) -que incluye 200 bebidas sin alcohol para saborear con mucho gusto la vida- desarrolló estos consejos para que podamos beber todo lo que encontremos a nuestro paso.

  1. Degusten todo como si se tratara de un vino, describiendo sus matices y sus recuerdos. Por ejemplo: hagan una cata de diferentes tipos de aguas y verán que no todas son iguales. Recomendación: Solán de Cabras, por su ligereza y suavidad en boca.
  2. Que no beban alcohol no quiere decir que no les tiene que preocupar para que el servicio sea lo mejor posible. ¿Han catado un café en copa de vino? Recomendación: usar la copa Reveal que Nespresso ha diseñado con Riesling para sus ristrettos.
  3. Criterio del retro-olfato ¿quieren comprobar que gran parte del sabor que encontramos en la boca es parte del olfato? ¡Prueben un txai latte y verán que bouquet tiene!
  4. El desayuno perfecto empieza con una buena crema. Ya sea porque sea un espresso como porque lo han pedido con leche. ¿Han experimentado sus capuchinos con leche de soja, de almendra o de coco?
  5. Recuerden que un plato fuerte va con una bebida fuerte. Prueben un buen chuletón con un zumo de arándanos y remolacha servido en una buena copa, ya sea por analogía cromática o por asimilación de aromas y sensación tánica en boca ¡no echarán de menos el tino!
  6. Puedes salir de copas también sin alcohol, ¿Conoces el gin tonic psicológico?
  7. Muchas veces creemos que tenemos sed, cuando lo que tenemos es hambre ¿Hacemos un aperitivo con un bloody mary? ¿o con un gingerino de tradición italiana? ¿quién necesita un spritz?
  8. A la hora de hacer zumos, menos es más. La manzana, los tomates o la pera son más neutros y ayudan a que los zumos verdes no sean tan fuertes. 
  9. Como dice Honoré de Balzac: “Los grandes amores comienzan con un champán y terminan con una infusión”. ¿Saben hacer una buena infusión digestiva?
  10. ¡Den rienda suelta a su creatividad! ¡Atrévanse a maridar cualquier bebida para obtener mucho más placer en sus comidas!

Nota originalmente redactada para Soy Mujer.

por Mariana Gil Juncal.
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