Este fin de semana celebrá la argentinidad en casa a puro deleite junto con un selección de vinos ideal para brindar con los emblemas de la vitivinicultura nacional.
Como todo plato popular el locro, presente en cada festejo del 25 de mayo, nació de forma causal. Todas las sobras que quedaban dando vueltas por la cocina fueron a parar a la olla. Más allá que lo sintamos bien argentino, la palabra locro tiene un origen quechua y es un plato que se consume en toda Latinoamérica. Claro, que cada país (y hasta cada región) adapta la receta eligiendo no solo los ingredientes que más les gustan sino a la disponibilidad de productos específica de cada lugar. El único ingrediente que siempre está presente es el tiempo, ya que el locro se cuece a fuego lento.
Así que si habemus tiempo y ganas de cocinar te recomiendo que elijas la carne que más te gusta o mejor dicho las carnes que más te gustan, ya que el alma del locro invita a que haya una mezcla de carnes. Idealmente deberíamos contar con ternera (mondongo, tripa gorda o también, si querés sumar la presencia del hueso en la cocción, podés elegir costilla) y la presencia del cerdo siempre suma varios puntos ya que es una carne muy pero muy sabrosa. Chorizos ¡podés agregar todos los que encuentres!: de carne vacuna, de cerdo o de pollo. Cuanta más mezcla de carnes tengas como base del locro, más sabor tendrás en el plato. ¿Qué más podemos agregar en la cacerola para que nuestro locro sea aplaudido al final la comida? Choclo, zapallo, cebolla, puerro, pimientos morrones (podés elegir verde, rojo y amarillo que además de agregar un abanico de sabores sumarán mucho color al plato), algún poroto (podés elegir el que más te guste). Imprescindible es tener panceta, ya que es un pase directo al paraíso.
Para acompañar el locro con un maridaje 100 por ciento argentino podés servir Malbec en tu copa. ¡Eso sí! Si querés sorprender a tus invitados podés elegir Malbec de diferentes terruños. Podés invitarlos a recorrer la Argentina de copa en copa eligiendo algunas opciones de diferentes regiones del país. Si preferís los vinos más intensos, Salta o Tucumán te darán muy buen resultado. Si querés un Malbec más fresco, la Patagonia te dará increíbles opciones. Si preferís alguna opción más clásica podés jugar con la inmensidad de propuestas que ofrece Mendoza. ¡Ah! Si sos de la que semejante bomba calórica prefieren refrescarla con un vino blanco ¡vamos con el Torrontés Riojano! La única uva 100 por ciento autóctona de la Argentina. Salta y La Rioja te garantizarán los mejores aromas y sabores que podrás invitar a tu mesa.
Ahora, si tenés ganas de celebrar con sabores argentinos pero sin tanto esfuerzo en la cocina podemos pensar algunas alternativas que no necesiten tanta preparación. ¿Qué es más argentino que la milanesa? O soy la única que cuando está un tiempo fuera del país añora volver a comer una milanesa 100 por ciento casera. Ahí tenemos para jugar también con los tipos de carne: ternera, cerdo o pollo. Y ni hablar con los toppings que podemos ponerle arriba. Si somos más clásicas vamos directo a la napolitana: salsa de tomate, queso, rodajas de tomate y jamón. Pero si tenemos ganas de no cocinar tanto pero igualmente sorprender podemos jugarnos y sumar queso y cebolla salteada o caramelizada (bien a fuego lento con un poco de azúcar en una sartén ¡y listo!) y tu milanesa se habrá convertido en una sobredosis de sabor.
Elijas lo que elijas recordá siempre elegir el camino que más disfrute te regale. Es decir, si tenés muchas ganas (y tiempo) animate a cocinar un locro. Y sino, unas buenas milanesas siempre nos harán sentir en casa.