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Ideal para servir el vino en el mismísimo momento de disfrutarlo, tanto por copas en los restaurantes, en casa, un picnic o donde sea.

Las tendencias de packaging novedosas este año han brillado muchísimo en el mundo del vino. Claro que las nuevas olas marketineras son super disruptivas y quizá los consumidores más conservadores extrañen las versiones más tradicionales del vino dentro de la botella tapada con un corcho. Pero el mundo sigue girando y nuevas formas de consumo acercan el vino cada vez a mucha más gente.

«Campechano comienza como un hobby de mi papá, uno de los socios fundadores de la bodega Martino Wines que nace en el 2001 bajo la premisa de producir pequeñas cantidades de vinos de alta calidad, en su gran mayoría para exportación» cuenta Valentina Cardozo y agrega: «Durante sus viajes a las diversas ferias de vinos alrededor del mundo representando a la bodega, se encontró con este particular sistema, el bag in box (BIB) que en Argentina todavía no era conocido, pero que en muchos países como Estados Unidos, Francia, Dinamarca, España, Nueva Zelanda o Australia. año a año ganaba más adeptos». Así comenzó la investigación que llevó a Cardozo padre a descubrir múltiples beneficios de este novedoso sistema como la practicidad para servir el vino, la larga conservación del líquido una vez abierto y la reducción de la huella de carbono, entre otras bondades.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de bag in box? Básicamente un BIB es una caja de cartón que en su interior contiene una bolsa de características especiales que almacena el vino al vacío y evita la oxidación del líquido. Además, la bolsa posee un grifo dosificador para poder servir copa a copa el vino sin que quede expuesto a la oxidación.

Para Viña Las Perdices la composición de esta bolsa es crucial en la vida útil del producto, por eso seleccionaron el film de más baja permeabilidad al oxígeno del mercado: OTR (Oxygen Transmission Rate). Así, la bolsa se contrae a medida que se consume el vino, sin permitir que entre aire y, de esta manera, una vez abierto el envase el vino tiene una vida útil mayor a los 30 días, garantizando la calidad del producto desde la primera a la última copa; mientras que una botella abierta dura en óptimas condiciones entre dos y cuatro días.

Más allá del sistema que obviamente debe garantizar la durabilidad del vino, uno de los aciertos más grandes del BIB es que nos da la posibilidad de llevar de un lado al otro el equivalente a 4 botellas de vino dentro de una caja súper fácil de transportar, en un envase que no se rompe y teniendo la posibilidad de que, si sobra vino, llegue a buen término para otro encuentro conservando todas las propiedades del producto.

By the Glass es el nombre del formato BIB de Viña Las Perdices. «Creemos que es un envase ideal para restaurantes porque permite ofrecer distintos tipos de vinos con distintos menús sin el riesgo que implica para el gastronómico abrir botellas y que el producto no rote. Con este envase no hay riesgos, el producto puede estar abierto semanas sin alterarse. Es el aliado perfecto para trabajar vino por copa», explica el Ing. Juan Carlos Muñoz, presidente y winemaker de la bodega y agrega: «Este año ha sido un poco complejo para este tipo de envases porque la gastronomía prácticamente no trabajó en todo el año. Entonces una gran parte de ese producto que va a ese canal no tuvo ese consumo y otra parte del consumo que va a reuniones familiares o juntadas con amigos tampoco estuvo muy presente. Y aunque estuvo presente el consumo doméstico, muchas veces dependiendo del tamaño de la familia quizá el BIB es un envase un poco grande».

Si hablamos de tendencias, para Cardozo de Campechano, el consumo de vino en BIB va en alza a nivel mundial y cree que Argentina no es la excepción. «Es un sistema que viene creciendo gradualmente hace varios años en todo el mundo y que encontró su récord de ventas durante la pandemia. En algunos países como en Francia, durante la cuarentena que inició en marzo 2020, la inclinación del consumidor hacia el vino en este tipo de envases ha llegado a superar la del consumo de vino en botellas» cuenta más que alentadora.

Pero claro que el BIB no es algo que empezó ayer en la Argentina, de hecho, Muñoz fue pionero en la materia allá hacia finales del 2014. Ellos comenzaron con una apuesta bien clásica, un Malbec, ya que «es un vino tinto y además porque es la cepa que nos representa y que marca el mayor consumo para nosotros y para todas las bodegas». Y tras la aceptación de este primer producto, unos cinco años después decidieron sumar un Red Blend (de Malbec, Petit Verdot y Cabernet Franc) y un Chardonnay Reserva. «En gastronomía nos pedían un blanco para acompañar el servicio del vino por copa por eso decidimos sumar un Chardonnay Reserva ya que si el vino que sumamos dentro de este tipo de envases tiene algo de madera ayuda a soportar la madurez o evolución en el envase, que es semi permeable al oxígeno. Ya que la madera amortigua y trabaja muy bien en estos envases», explica el presidente y winemaker de la bodega.

Por otro lado, el vino emblema de Campechano es un Red Blend 70% Malbec, 30% Cabernet Franc, que Cardozo cree que debido a las características particulares de cada cepa «se combinan y complementan logrando un vino con mucha personalidad y difícil de olvidar». Su misión es ofrecer un vino «que sea complejo, de buena entrada en boca y cuerpo largo; pero que al mismo tiempo sea amigable a todos los paladares». Como explica Cardozo su idea era lograr un vino para que, «el que sabe de vinos pueda apreciar la complejidad de este Blend dada por la conjunción de las características de un joven, frutado y fresco Malbec sumada a la imponente presencia de un Cabernet Franc añejado por 12 meses en barricas de roble francés y americano de 2do y 3er uso. Pero al mismo tiempo un vino que enamore al primer sorbo a quien está dando los primeros pasos en este maravilloso mundo del vino». Además, actualmente cuentan con un Chardonnay y con un Rosé de Malbec que recién sale al mercado.

Y más allá que Muñoz celebra las bondades del envase y su versatilidad subraya que «aún falta un poco de docencia y de cultura en el mercado local. Si bien se ha avanzado mucho en estos años todavía hay un cierto desconocimiento del envase y la gente lo asocia con un vino económico como puede ser un tetra brik que no tiene nada que ver. De hecho, nosotros apostamos mucho desde la bodega a este producto, tanto que es uno de los más caros en la góndola. Elegimos un muy buen producto apostando a ese consumidor que va entendiendo y que conoce que se puede consumir un vino  de gama media-alta en ese tipo de envase». Como muchas veces sucede en el mundo del vino se castiga el packaging por el producto que

Así que como muchos otros productos que marcan tendencia, el camino inicial del BIB no ha sido sin espinas. Pero una vez que los consumidores más conservadores dejen de lado la desconfianza y los prejuicios y se animen a probar buenos vinos servidos por ellos mismos en un asado o por un sommelier desde un BIB la demanda del formato seguirá creciendo y, ojalá, más bodegas elijan sumar algún producto en este novedoso y práctico formato que permite transportar mucho vino, poder abrirlo sin la necesidad de un sacacorchos y sobre todo, sin tener tanto desperdicio de insumos secos (como botella, corcho, etiqueta y cápsula).

Nota originalmente redactada para Vinetur.

por Mariana Gil Juncal.
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